La apuesta
La cosecha mexicana viajaba en huacales de madera que se astillaban, soltaban clavos y aguantaban pocos ciclos. Ese año Walter Garlatti de Mozzi, un joven italiano que le tuvo fe a México, fundó Europlast en la Ciudad de México y le apostó a un proceso que casi nadie dominaba en el país, la inyección de plástico. De esa apuesta salió la caja agrícola lavable y retornable que terminó jubilando al huacal.












